10/04/2016

Mirlas Blancas


¿Que llegó otro?, ¿Que importa?
Otra llegará también, y al igual, no será nada,
él descubrirá mis iniciales en tu espalda,
ella, descubrirá las tuyas en mi boca, guardadas.

Quizá logres confundirlo; 
decirle que madre e hija han quedado en ti grabadas, 
(porque es de dos el secreto, y a los terceros, ¡charadas!) 
por mí nunca lo sabrá, por mí, nunca sabrá nada. 

¿Qué le interesa saber? 
¿Que me tatuaste en tu piel y yo te tatué en mi alma?, 
¿Que tus letras y las mías quedaron entrecruzadas? 
¿Que la tinta se secó una tarde apasionada, en una cabaña oculta, 
de otras, terceras miradas? 

Por eso amada te digo: ¡Este, nuestro amor, no acaba! 
ni que ocultes nuestros nombres con aquellas mirlas blancas.

Que lleguen otros, amada, otras miles llegarán 
a buscar en nuestros cuerpos cualquier caricia olvidada, 
saciarán sus sucias lenguas en rezagos de migajas, 
pero nunca llegarán a tatuarse en nuestras almas. 

Compararás amor mío: 
¿Nuestros humectantes besos, con esos besos de baba?, 
¿Nuestras ansiadas caricias, con sus sucias manoseadas?, 
¿Nuestras noches pasionarias, con lánguidas madrugadas?, 
¿Qué le dirás amor mío?, si ansiedades no son ganas. 

Yo he comparado mi amor, porque soy de carne y hueso
y debilidad profana.
por eso compararás, porque también eres carne, 
porque todo se compara.

Y aunque nunca le descifres, aquellas, las Mirlas Blancas, 
cuando traspase tu carne verá mis letras tatuadas. 



Autor: Manuel Bastidas Mora /Venezuela
Copyright ©/Todos los derechos reservados



10/03/2016

Sátira al Sargentillo




Sargentillo que interrupto y mal hablado
tragoneas el entusiasmo de un recluta,
en tu afán de no largar grial ni batuta,
ser gañán lo consideras gran pecado, 

y le espetas con tronar mal humorado 
que abolengo se requiere en el cuartel 
(como el tuyo) o mejor como el de aquel, 
que comanda los retretes del sollado. 

Ante tal apreciación trina el soldado: 
¿le parece sargentillo que un Barzón 
barra el piso de su guarra habitación 
y le limpie de boñiga su excusado? 

¡Va y le dice al General que aquí ha llegado 
Justo Eduardo del Barzón y del Merey, 
El eximio, tu señor, primo del Rey, 
General de Generales es mi grado! 

¡Sargentillo! yo le asigno sin enfado 
la jineta de "Boñiga Principal" 
y no largue su batuta ni su grial 
mientras lame mis polainas con agrado. 

​

Autor: Manuel Bastidas Mora /Venezuela
Copyright ©/Todos los derechos reservados


​ 

10/02/2016

Flor de Alcino


me dijo: “no es tu culpa
que yo me retire de tu vida”.
ANONIMO

Te fuiste una noche, viejo,
mientras yo estaba dormido,
y el recuerdo de esa noche,
vivo, vivo y nunca olvido.

¡Cuanto que costó!, mi viejo,
atravesar el camino,
sin el apoyo de un padre,
solos, trazando el destino.

No pasabas de cuarenta,
viejo, que poco vivimos,
casi no te vi al crecer,
casi, casi no nos vimos.

…tantos recuerdos que faltan
de las cosas que no hicimos.

Nunca sabrás qué por hambre,
de puerta en puerta pedimos,
Nunca sabrás que mi madre,
planchó ropa de vecinos.

No sabrás nunca el por qué,
cómo, cuándo, y qué sentimos,
no lo sabrá y para qué?,
si para ti no existimos.

Empero te digo en letras,
pues platicar no pudimos,
que ni mi madre fue puta,
ni tus hijos flor de Alcino.


Autor: Manuel Bastidas Mora /Venezuela
Copyright ©/Todos los derechos reservados



10/01/2016

Seguimos


Se conocieron, 
nos conocimos...
Confluimos.

Cuanto dijeron,
tanto juraron...
Supimos.

Ellos cayeron,
se detuvieron... 
Les vimos.

Así nosotros,
nos enojamos...
Sufrimos.

Nos perdonamos,
nos levantamos...
Seguimos.


Autor: Manuel Bastidas Mora /Venezuela
Copyright ©/Todos los derechos reservados


Cruzarás mi camino


Yo voy soñando caminos de la tarde
ANTONIO MACHADO

}

He predispuesto el transitar en tu destino,
ya, sin dudar en la existencia de la suerte,
y me he jugado en la ruleta vida y muerte,
para cruzar en tu camino mi camino.

Y eché mi resto en este afán enamorado,
en la corteza de aquel árbol prohibido.

Si es tan amargo el negro tinto de mi vino,
mayor amargo es el vivir sin merecerte,
duermo libando el dulce sueño de tenerte,
para cruzar en tu camino mi camino.

He de escribir en mis memorias con atino,
pues tu recuerdo yace en mí sin conocerte,
sé que si aceptas nada puede detenerte,
para cruzar en tu camino mi camino.

Y en el vaivén del presentir que no he ganado,
imploraré a tu corazón no ser vencido.

Cómo la altura inaccesible del Turquino,
inaccesibles son tus ojos azul fuerte,
mas atravieso mil escollos hoy por verte,
ya no hay mañana y hoy me cruzo en tu camino.

Y si la suerte a mi favor se haya negado, 
he de dormir la oscuridad del mar perdido.



Autor: Manuel Bastidas Mora /Venezuela
Copyright ©/Todos los derechos reservados