9/18/2016

Carta de ausencia



"Aunque nuestra separación me llegó hasta el corazón,
aún vive en mi interior
como si nunca hubiésemos estado separados"
BOB DYLAN



Se frustra la esperanza
con el pasar del tiempo,
todo ha sido tan raudo
que siento que te tengo
y en el momento mismo
pareces un recuerdo.

Recuerdo el primer día
que se rompió el silencio,
tu cabello dorado,
tu voz con dulce acento,
refulgencia en tus ojos,
dulzura en movimiento.

Movimiento sublime
como el compás del tiempo,
inquieta tu mirada,
tus labios tan ingenuos,
un cuerpo tan exacto,
un cuerpo tan perfecto.

Añoro tu fragancia
y tu divino aliento,
tus senos son maná
de dioses alimento,
no pierdas vida mía
tus nobles sentimientos.

¿Que he de pedirte vida
para seguir viviendo?
Señor Dios puro y santo
detén este momento,
que no llegue el mañana
si mañana te pierdo.

Igual le pediría 
al Dios que está en los cielos
que me recuerdes siempre
si tenerte no puedo,
que se unan nuestros cuerpos,
que pienses un momento,
que hagamos el amor
en un lugar desierto,
que el tiempo se haga extenso
en el fragor del sexo,
plasmar por un instante
mis labios en tus besos,
llenarte de emociones
y darte cuanto tengo,
que exhales un gemido
de tu sudor sediento,
que no cierres los ojos
al cabalgar tu cuerpo,
que siempre esté presente
en tus noches de invierno... 

¡Que guardes el secreto
que escribo en estos versos!



Autor: Manuel Bastidas Mora (Venezuela)
  Copyright© Todos los Derechos Reservados






















9/17/2016

El Quijote del Sur (Glosa)



Bajo el ardiente luminar del trópico,
como el hidalgo Caballero Andante,
jinete en ilusorio rocinante,
sueña don Ñuflo con un pais utópico.
JAVIER DEL GRANADO

Vistióse el don de la hacienda, con prenda
del andaluz cabalgante, no es tópico
que en estos sures calientes, la gente
cubra su cuerpo en metales, y aliente
a que un mozo regordete le atienda
bajo el ardiente luminar del trópico.

Dirigióse hacia el espejo y perplejo
se admiró de su semblante elegante,
hizo pasear por su testa, infesta,
su doncella Dulcinea, la honesta,
imaginóse en cortejo aquel viejo
como el hidalgo Caballero Andante.

Encaminóse pesado y cansado
pero a paso petulante, arrogante,
hacia el patio del ordeño y en sueño
vio tan brioso un burriquillo cenceño
que de corcel ha tomado y montado,
jinete en ilusorio rocinante.

Volvióse el cuerpo agotado, diezmado,
de aquel sueño psicotrópico, hipnótico,
y en su hamaca urdió otra fiesta, compuesta
de otros sueños y pensares, la siesta
ya poco que ha terminado y sentado
sueña don Ñuflo con un *pais utópico.

* "Pais" escrito sin acento 
según pronunciación local


Autor: Manuel Bastidas Mora (Venezuela)
  Copyright© Todos los Derechos Reservados


 

Nuestra primera canción



De nuestro primer encuentro
debe salir la canción
sublime como la llama
profunda de nuestro amor.

Es nuestro primer desnudo,
me invade la tentación,
sublime como la llama
desnuda de tu pasión.

Es nuestro primer encuentro,
nuestra primera canción,
es nuestro primer te quiero,
desnudos solos tu y yo.

Solos tu y yo… 
en nuestro primer encuentro
desnudo de la pasión,
solos tu y yo…

Buscas abrigo en mi pecho,
temblando dices que no,
que no pare de besarte,
que venció la tentación.

Y con el mágico acento,
de un gemido de dolor,
nació una gota de sangre
con forma de corazón.

De nuestro primer encuentro
se escribió nuestra canción
sublime como una llama
con forma de corazón.


Autor: Manuel Bastidas Mora (Venezuela)
  Copyright© Todos los Derechos Reservados

La cancion de un ayer


(Inspirada en la melodía de la canción "Los Sonidos del Silencio" de Simón & Garfunkel)

Ya no podemos amar
como amábamos ayer,
ya no podemos amarnos más
y aunque duela lo has de comprender,
ya no puedes
y ya no puedo volver,
sobre el mar,
pero diré: ¡Te amo!

Cenizas quedan del amor
que en la hoguera se quemó
y en la playa el polvo se vertió
contra el viento que lo diluyó,
no quisimos 
y aun así todo pasó,
se perdió,
pero diré: ¡Te amo!.

Hay dos luces cerca al mar
y en el mar hay un corcel
de esperanzas que se llevará
las cenizas del amor de ayer,
a lo eterno,
donde se pueda encender
nuestro amor
y me dirás: !¡Te amo!.

Nos volveremos a amar
como amábamos ayer,
los errores han pasado ya
y de todo nos quedó el saber
que hoy te amo
y que tú me amas como ayer
y eternamente
nos diremos: ¡Te amo!.​


Autor: Manuel Bastidas Mora /Venezuela
Copyright ©/Todos los derechos reservados


Mi Dios: ¡Pudiste darme otra salida!



En tu memoria
“Quijadita de princesa”
24/01/34 – 26/03/15 




El cielo me negó la despedida
y aquel último adiós no pude darte,
dormiste sin pensar en despertarte,
mi Dios: ¡Pudiste darme otra salida!

Tan honda madrecita fue la herida,
tan corta fue la vida para amarte,
no bastará morir para olvidarte,
mi Dios: ¡Pudiste darme otra salida!

Si fue tu decisión alzar el vuelo
o acaso fue el designio de mi Dios,
elevo esta plegaria ante los dos:

¡Que tu alma madrecita esté en el cielo,
que sirva tu recuerdo a mi consuelo
y en sueños me despidas con tu adiós!

Mi Dios: ¡Pudiste darme otra salida!​




Autor: Manuel Bastidas Mora /Venezuela
Copyright ©/Todos los derechos reservados